Una línea de mil seiscientos pasos

Entrañable/ una línea de mil seiscientos pasos
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Una línea de mil seiscientos pasos
Acción poética

Buenos Aires, junio de 2016





En la ciudad de Buenos Aires vivieron mi abuela Antonia y mi madre Blanca, hasta el año 1945, cuando se tomaron un barco y vinieron a establecerse en Montevideo. Mi madre nació en la ciudad de Córdoba, en 1925. No tengo certeza de la fecha en que se instalaron en la ciudad de Buenos Aires. Vivieron las dos en un edificio en el barrio Montserrat, en la calle México 1056, manzana luego demolida para la ampliación de la Avenida 9 de julio.
En la acción “una línea de mil seiscientos pasos” recorro a pie la Avenida Julio A. Roca desde México 1056 -lugar donde estaba la casa de Antonia- que hoy es una plaza, hasta el emplazamiento del monumento a Roca. La avenida lleva el nombre de uno de los responsables del exterminio de las razas aborígenes argentinas. El monumento que se yergue en honor al General Julio Argentino Roca fue realizado por el escultor uruguayo José Luis Zorrilla de San Martín.[1]
A lo largo de ese recorrido coloqué autoadhesivos con fragmentos del texto “Una historia apócrifa”, en la calle, las paredes, la vereda, dejando los textos a la intemperie. La historia, así, quedó adherida a ese recorrido.
El recorrido lo realizo a pie, caminar es una forma de reclamar el mundo y uso el cuerpo como soporte y vehículo. Caminar para formar una línea, un solo cuerpo, el trayecto. Un espacio tiempo que puede ser distinto a los que conocemos, contemporáneo o no a la caminata, a la búsqueda un acontecimiento. Caminar me obliga a buscar algo que escape a los códigos, algo que semeje a flujos, a líneas activas, a devenires. Caminar me reafirma como fragmento de lo que sucede más allá de nosotros,  me integra a una acción y me confirma como cuerpo-engranaje de un acontecer que transcurre más allá de nuestro concepto de espacio-tiempo.
Mi cuerpo individual y el cuerpo colectivo es vulnerable y está surcado por significados culturales, por conceptos colonialistas, semióticos, políticos, mitológicas, está influido por traumas transgeneracionales, atravesado por preconceptos raciales, geográficos e históricos que nos definen y nos conforman. La performance nos libera de la sumisión a la norma por el control y la dependencia, y nos anima a proponer y asumir nuevas formas de subjetividad a través del rechazo de la forma de individualidad que llevamos impuesta.
La caminata intenta imaginar, crear una cartografía de un recorrido dentro de la ciudad, convertirse en un devenir presente, un traductor de un flujo, un balbuceo de ideas e imágenes que se expresan en forma de de acciones o de preguntas que tienen muchas y distintas respuestas y caminos. La caminata intenta realizar un diagrama, un mapa, una cartografía, marcar los caminos recorridos y los movimientos, las líneas como elementos constitutivos de un acontecimiento.
Lo que llamamos un “mapa” o, incluso, un “diagrama” es un conjunto de líneas diversas que funcionan al mismo tiempo (las líneas de la mano dibujan un mapa). Hay, en efecto, líneas de muy diversos tipos, en el arte y también en la sociedad o en una persona. Hay líneas que representan cosas y otras que son abstractas. Hay líneas segmentarias y otras que carecen de segmentos. Hay líneas direccionales y líneas dimensionales. Hay líneas que, sean o no abstractas, forman contornos, y hay otras que no los forman. Estas son las más hermosas. Pensamos que las líneas son los elementos constitutivos de las cosas y de los acontecimientos. Por ello, cada cosa tiene su geografía, su cartografía, su diagrama. Lo interesante de una persona son las líneas que la componen, o las líneas que ella compone, que toma prestadas o que crea. Gilles Deleuze





[1] El escultor uruguayo José Luis Zorrilla de San Martín  es hijo del también uruguayo “poeta de la patria” Juan Zorrilla de San Martín, creador de Tabaré, obra que equipara la identidad indígena con lo bestial e inhumano, refiriéndose a  la “raza madre” española como poseedora de las virtudes humanas.




Cierre de la muestra/ visionado y mesa de diálogo. Más fotos en    https://www.flickr.com/photos/137441670@N07/sets/72157676995198315

Entre líneas, certidumbres y evidencias

Díalogo entre Jacqueline Lacasa, Gabriela Larrañaga y Teresa Puppo, a propósito del proyecto Entrañable.


Jacqueline Lacasa: El proyecto Entrañable, que desarrolla Teresa en la amplitud de una plataforma artística, es un trabajo que lleva años de acopio y análisis de información y que revela las fortalezas personales que una artista debe poner en la superficie para que lo "entrañable" en su esencia pueda finalmente circular desde huellas compartidas. Y es que la naturaleza de este trabajo y los distintos niveles de información de su montaje, provocan la necesidad de develar una verdad personal subjetiva que puede ser también la del propio espectador. 
Gabriela Larrañaga: Que bueno, Jacqueline, que hayas percibido el entramado complejo de capas de sentido que conforman este proyecto. Sabíamos al preparar la muestra con Teresa que nos enfrentábamos a un gran desafío: evidenciar las líneas de esta investigación profunda que lleva años de trabajo. En este último tiempo de construcción se revelaron definiciones materiales y conceptuales a partir del viaje a Córdoba y San Luis que generaron nuevas producciones. Por ese motivo ideamos un sistema conformado por varias piezas artísticas que reflejando los tópicos centrales y materialidades significativas facilitaron una lectura de tipo circular. Claro, también sabíamos que estas piezas a modo de iceberg harían aflorar sólo un porcentaje de todo el gran sedimento y material a presentar. Por eso a “Entrañable” en el Museo Zorrilla lo definimos como una primera estación de un trabajo en progresión.

Teresa Puppo: Tal cual, la obra es el resultado de un proceso largo que necesitó tiempo para madurar, y los últimos dos años estuvo acompañado y enriquecido con la colaboración de Gabriela, con quien generamos intercambios muy estimulantes y enriquecedores. Es una obra formada por capas y pliegues, donde la “verdad” es subjetiva.

GL: ¡Si, realmente! Cuando Teresa me convocó para realizar la curaduría de esta muestra, tarea que implicó un estimulante desafío, interpreté que se trataba de una nueva faceta de nuestra tarea conjunta, enriqueciendo un vínculo de trabajo que mantenemos desde hace varios años y que se inició en 2005 con un video llamado “Diálogo en Conexión”. Quisiera destacar el carácter colaborativo de esta curaduría. Si bien por un lado esto implicó un posicionamiento de paridad en la relación artista-artista, este novedoso diálogo con Teresa sin desafectarme de las especificidades del rol de curadora me permitió articular desde la experiencia de la producción hacia un campo más amplio que nos facilitó idear juntas una plataforma que llevó la obra a un formato de proyecto.

 JL: Es interesante cuando se lee el catálogo de Entrañable, analizar las pistas que con precisión aparecen de forma clave y que nos conducen a las entrañas de la muestra que como señala Gabriela, son sostenidas y contenidas por los huecos del cuerpo, es allí que sin duda también encontramos a la memoria afectiva, al “reservorio de las fortalezas”. 
Considero que al entrar directamente en la sala de exposición, el montaje nos invita a comprender los contenidos singulares del proyecto, que dejan ver la elaboración estética y conceptual a lo largo de la investigación.  Un conjunto de retratos de las mujeres de su familia, un sitio web que conecta a los espectadores con el volumen de la información específica, logrando componer un corpus en el que el archivo cobra un lugar más que determinante en medio de una narrativa conmovedora.
Sin detenerme aun en las pistas que como evidencias sugieren un camino posible, recuerdo las primeras cosas que me sorprendieron, como ver en su estética una superficie de inscripción que supera lo esperado en tanto situación cotidiana, así como también los elementos que se configuran entre la singularidad de las historias de las mujeres retratadas. Cuando hablo de superficie de inscripción recuerdo una vez más a Deotte, cuando propone a la suma de experiencias en comunidad como los espacios que definen diferentes superficies en donde se inscriben las culturas. Y esto sucede de forma contundente cuando nos colocamos como espectadores. De alguna forma los dispositivos de esta muestra, es decir los lenguajes y las formas de interpretar la realidad, forman parte de un tránsito activo. Cruzar la sala, mirar al río, volver a la captura de lo que me inquietaba, y es esa obra la “Hija de su madre”, en donde Teresa pinta en colores contrastantes, con pinceladas precisas exentas de rigidez los retratos de su abuela, su madre, e hija, incluyéndose a sí misma en el proceso. Es en ese punto que lo “entrañable” pasa a ser un misterio compartido, porque ustedes  se encargan de generar vasos comunicantes entre las cavidades que almacenan a la memoria y las de sus pares y lo hacen de forma interdisciplinaria, desde la antropología, la literatura, la biología, y desde las conceptualizaciones de las que partieron y a las que finalmente arriba en el terreno del arte.

TP: Los vasos comunicantes son, en parte, esos misterios compartidos, las complicidades, son las sabidurías ancestrales, las intuiciones, las certezas, creo que hay mucho de eso en los vínculos entre mujeres, y en especial entre madres e hijas, creo que lo que intentamos fue ponerlos en evidencia. Según Deleuze, se podrían asimilar los estados de certidumbre al tercer género de conocimiento: “¿Qué quiere decir cuando un artista -pero eso debe valer también para otra cosa distinta al arte- comienza a tener una especie de certidumbre? ¿Y una especie de certidumbre de qué? Lo primero entonces es definir esta especie de certidumbre. (...) Es quizás el momento en que el artista es lo más frágil y también lo más invulnerable con esta certidumbre. (...) casi podemos asignar una fecha en la que alguien comienza a tener esta –no llego a encontrar otro término- especie de certidumbre.”
También están otros vasos comunicantes que se generan a partir de esos  cruces interdisciplinarios que nombra Jacqueline; como la intervención de Carlos Massota (antropólogo argentino)  o la del grupo de filosofía Espacio Pensamiento (coordinado por Annabel Teles) ya que la obra se propone generar instancias que no son solamente visuales ni formales, como la mesa de diálogo que generamos en el ámbito del museo, donde Carlos, a través de una performance habilitó un intercambio con el público permitiendo elaborar de forma colectiva los tópicos del proyecto.

GL: En relación a esos misterios y complicidades, fue que cité en el texto del catálogo “Entrañable”, como antecedente,  el video que realizamos junto a Graciela Taquini llamado “Secretos”. Recuerdo que la idea del viaje a Córdoba se originó en Montevideo mientras viajábamos hacia el Este en una charla en la que Teresa imaginaba algún día poder ir al lugar de sus ancestros como quien añora volver a Europa después de años de desarraigo. En este caso la distancia era menor: solo cruzar una frontera, pero al mismo tiempo implicaba un recorrido, un cruce de otra frontera metafórica que iluminaría una certeza  encubierta por un tabú familiar.

JL: La abuela convierte la narrativa, en un pliegue inmenso de tramas que custodian la intimidad. Puppo logra ficcionar la interrelación entre lo que se nos trasmite durante la vida como potencial verdad y crea episodios para una historiografía en donde los ecos funcionan como archivo sonoro. Vuelvo a los retratos, que como depositarios y testigos, tienen una presencia rotunda en la sala y aparece la imagen–movimiento, en una pieza que es una producción fundamental realizada por la artista en su retorno al origen o a uno de los orígenes de su familia materna en Córdoba, Argentina.

GL: Luego de unos años la acompañé a realizar un viaje conmovedor, cuyo resultado fue una sorprendente pieza audiovisual en la que Teresa nos revela su encuentro con la tierra nativa que ella elige para representar la ausencia, la cual se corporiza en un relato coral de sus descendientes. Esa operación maravillosa, como  dice Jacqueline, coincido, nos coloca como espectadores de un relato compartido. Porque esta muestra no se limita solamente a des-ocultar una trama privada sino a poner de manifiesto que la trama social está afectada y allí Teresa nos abre una puerta en un escenario como el Museo Zorrilla que ella elige no ingenuamente.

JL: Allí el ojo de Teresa logra una toma de posición frente al absolutismo de la norma impuesta en el deber ser, en el deber decir de una historia, de muchas formas creo, que rompe con los códigos de la heteronormativa. Comienza a intensificarse la presencia de lo “entrañable”, de sus ancestros en la voz de su abuela, que nació a fines del 1800 y que supo sobrevivir a las transformaciones de su tiempo en medio de las luchas ante el exterminio de las comunidades indígenas. Creo que la forma en la que se revelan los secretos tiene que ver con una acción performática, en tanto son extraídos de los archivos personales, de las huellas que el cuerpo porta y que a su vez son leídas y almacenadas en un nuevo lugar para la memoria. Huellas que se registran como marcas, como cortes profundos en la trama que se componen y ficcionan el ser mujer y de cómo vivir desde nuestro género. Está la convicción que compartimos con Teresa con relación a los reclamos de libertad e igualdad para las  mujeres y contra todo tipo de violencia a la que podamos ser sometidas. Pienso en todos los asesinatos a mujeres por violencia domestica, que hubieron este año en Uruguay y que ya suman más de veinte.

TP: Sí, una toma de posición frente a las normas,  a los códigos de la heteronormativa del patriarcado, que avala el “derecho de conquista”. El video fue parte de una acción perfomática; extraído, como decís vos, de los archivos personales, esos que habitan en la memoria sin que nos demos cuenta; al filmar, la cámara fue mi ojo que mira y a la vez reconoce, fue mi mano que acaricia. También fue acción performática viajar a Córdoba –y por eso los registros del viaje que hicimos con Gabriela forman parte de la obra.
El viaje a Córdoba y a San Luis lo siento fundamental para el proyecto, fue un encuentro con imágenes atemporales, imágenes de una geografía árida, vital, solitaria, de monte nativo y guadales. Luego, al editar, me interesó que la imagen de mi abuela no estuviera en el video, y traerla al presente por medio del audio, de los recuerdos de sus nietos y bisnietos, generar con esos recuerdos esos ecos, repeticiones, superposiciones.

JL: ¿Cuáles son las evidencias? Esta pregunta la vínculo con la búsqueda del linaje matrilineal, planteado como parte de la narrativa de las luchas íntimas por develar lo que es abuso, misoginia, dominación y a la capacidad resiliente de las mujeres para superar aquello que históricamente encarna al trauma.
Las certezas en este proyecto forman parte de una metáfora en construcción, porque se convierten en materia que a través de la cosmovisión de Teresa cobra vida. Justamente como artista hay un manejo de la incertidumbre que es transformada en hechos a través de la intuición, de la pulsión de conocimiento.  
El margen de acción en donde se elabora la obra, por diferentes vías hace a que la obra no se limite a una sola visión sino a que puedan  emergen otros cuestionamientos. Hay algo de lo constitutivo en la trama que genera Teresa , en “Vidas obedientes”, Vicente Aliaga señala como la violencia es  un derrame en sí mismo y es vivida en lo público y en lo privado a la vez, siendo su límite difuso y muchas veces un lugar difícil de detectar.

TP: Es difícil encontrar la forma de reconocer los conceptos que tenemos internalizados sobre lo que está bien o lo que está mal, del tabú, lo prohibido, lo que “no se debe”, y luego intentar generar la construcción o, mejor dicho, la reconstrucción –o se podría decir la curación- de la propia subjetividad.

JL: Pienso también en las formas en las que nuestros registros vitales cargan con lo que se imprime como evento violento y que se derrama en nuestro psiquismo. Judith Buttler desarrolla la idea de que los cuerpos aun importan y me pregunto entonces sobre las formas en la que Teresa habita la memoria y a través de su literatura, de sus imágenes, de su vivencia y genera condiciones para poder habitar un espacio pleno. Hay un vínculo que aparece en la obra de Teresa que se produce entre la Naturaleza y el principio de individuación, como borde muy cercano entre lo apolíneo y lo dionisíaco.  Justamente su obra corre algunos velos, sin encontrar elementos definitivos, por esto su trabajo es progresivo y anuncia instancias, nodos, desmantela arborescencias que viven como fijadas a una forma de obediencia, en la dinámica de los síntomas propios de la vergüenza y del silencio que tiene como rector al miedo. 
Como propone pensar Diana Taylor, ver desde que lugar el cuerpo es corporizado en la memoria cultural y de cómo su especificidad esta siempre sujeto a cambios.  Aquí los temas que se ponen de manifiesto tienen que ver con etnicidad, género y memoria cultural. Es como abrirse paso en el silencio y entablar un diálogo ancestral que nos devele en la historia familiar, la actualidad de los mitos, que sostienen también al imaginario social
Por otra parte pienso en un texto que por momentos me conmueve, “El aroma del tiempo” Byung- Chul Han cita a Proust insistentemente, para que podamos retomar la idea del tiempo perdido como una nueva síntesis de nuestra presencia en la comunidad. Él dice justamente que” la construcción de la metáfora también se presenta como una práctica de la verdad, al tejer una red rica en relaciones al poner al descubierto la forma de relacionarse y de comunicarse entre las cosas. Contrarresta la atomización del ser”
Tal vez esto si se toma no como un enlentecimiento forzado para movilizar los sentidos sino con la posibilidad de ver y analizar los procesos de creación como un práctica para encontrar verdades, espacios lugares que puedan ser compartidos. “Entrañable” es creada a partir de lo que denomino en mis trabajos “genealogías cercanas”, que exploran una forma de ver y de entender distintas circunstancias de la vida misma y llevarlas al terreno del pensamiento crítico.
           
J L: Y en 2016, trasladar el cuerpo y emplazarlo en Buenos Aires,  seguir en un camino certero, creando huecos de conciencia para instalar nuevas formas de hacer visible la sensación de recordar, amar, odiar. En Buenos Aires Teresa Puppo diseña una cartografía que activa las sensaciones, la trama de las relaciones afectivas. Esta es una narrativa en construcción que la artista instala en su vida como una hoja de ruta, buscando asumir una nueva red conceptual en el devenir de los acontecimientos. Volver a la “Reina del Plata” que su abuela y  su madre despidieron para alcanzar la libertad de crear una nueva vida. Se trata de recorridos que a modo de genealogías cercanas, operan en el mundo afectivo personal de la artista. Esta reconstrucción se materializa en hallazgos singulares, por ejemplo se establecen relaciones significativos entre personalidades como la del General Julio Argentino Roca activo participante del exterminio indígena (suponemos que su abuela fue descendiente de indígenas) y el escultor uruguayo José Zorrilla de San Martin (sobre el cual Puppo ha realizado varias investigaciones ) El hecho de que el escultor uruguayo fue realizador de un monumento para aquel General, construye en el imaginario social espacios contradictorios que son invisibles por la que ocupan por ejemplo en la trama urbana. Puppo se instala en la ficción en nuevos recorridos, transformando los viejos escenarios,  inscribiendo nuevas incógnitas y habilitando la especulación sobre el viaje.
Esta es una zona en la que la cartografía familiar señala trayectorias, tal vez compartidas por otras mujeres varias generaciones. De esta forma, tal como sucediera en el viaje anterior que realizara Puppo a Córdoba, se replica la experiencia con un vuelco en lo conceptual que provoca una toma de posición del territorio. Es ese momento en el que la “supervivencia”[1] puede ser pensada como “economía anacrónica” en donde se acoplan tiempos distintos y es allí en dónde el recorrido de la artista logra experimentar en el gesto, el restablecimiento del conflicto como zona que activa el pensamiento. Y mientras esto sucede, el “ser - como - proyecto”[2] se opone al olvido para avanzar en una memoria activa.











[1]Geroges Didi Huberman en su libro “En la cuerda floja”.
[2] Concepto acuñado por Jean Paul Sartre.